Burdeos, París, Loira y más – Estuvimos

[Del 27 de Septiembre al 3 de Octubre de 2017]

Textos: Maribel Loscos
Edición y composición: Antonio Angulo

Fue éste un viaje programado por nuestra ASOCIACIÓN ARREDOL para estas fechas, ya que había sido solicitado por muchos de nuestros asociados. A él asistimos cuarenta y ocho personas. El viaje ocurrió, poco más o menos, como relatamos a continuación.

27 DE SEPTIEMBRE

Iniciamos nuestro viaje a las 7 horas en punto de la mañana, con muy buen ambiente y ganas de aventura en todo el autobús. Paramos a desayunar a las 9 horas en un área de servicio a las afueras de Pamplona.

Sobre las 11 horas llegamos a Saint Jean de Luz, y enseguida nos percatamos de por qué este nombre, ya que un día maravilloso nos permitiió contemplar una playa inmensa, lisa, clara y sin obstáculos. Después de dar una vuelta por el  paseo marítimo  y por el centro de la ciudad, almorzamos en el Restaurante “Grill Vasque” una excelente comida, con unos abundantes y selectos entrantes, a base de embutidos y “crudités”, seguidos por un “poulet à la vasque” (parecido a nuestro “chilindrón”), seguido de una deliciosa “créme brouillée” para postre.

Saint Jean de Luz

Saint Jean de Luz

Con nuestros cuerpos bien reconfortados, continuamos viaje hacia Biarritz, una hermosa ciudad en la que playa, luz y jardines forman un trío maravilloso que nos hizo sentir que el verano había vuelto de nuevo.  Enseguida comprendimos por qué la española Eugenia de Montijo, esposa de Napoleón III, se enamoró de este lugar, y convenció a su marido para comprar unas dunas junto al mar, y construir allí en 1855 un inmenso palacio, para su veraneo, el cual vendió la reina a la muerte de su esposo, convirtiéndose en 1881 en lo que ahora es el Hotel du Palais.

Paseamos por el Puerto de los Pescadores, adentrándonos también hacia la Roca de la Virgen por un puente que nos llevó a un enclave rocoso, lleno de vegetación, desde donde pudimos hacer la foto panorámica de la ciudad, en la que destaca su carácter histórico y bello,  y los edificios más emblemáticos: el Gran Casino, el Palacio (ya mencionado) y, a lo lejos, en el punto más septentrional, el Faro de 74 m. de altura.

Biarritz

Biarritz

Después de tomar un café, volvimos a nuestro autobús, y en menos de dos horas y media ya estábamos en Burdeos, después de un viaje amenizado con canciones y chistes, que el grupo tan participativo y agradecido que formábamos, supo acoger generosamente.

28 DE SEPTIEMBRE

En Burdeos nos alojamos en el Hotel “Appart’City Bordeaux Centre”, que aunque un poco alejado del centro, era muy confortable ya que cada habitación era un apartamento completo. Después de un merecido descanso y de un apetitoso desayuno, nos dirigimos en el Bus hacia el centro de Burdeos. Nos encantó la ciudad. Primero porque las calles del casco histórico tienen todas la misma fisonomía, de piedra cuadrada y tejados de pizarra negra. Visitamos su excelsa Catedral gótica de San Andrés, robusta por dentro, con sus arcos fajones y abundantes crucerías. Seguimos a la calle Cours d’Intendence, donde Goya vivió en su última etapa y donde murió en la casa que hoy tiene su sede el Instituto Cervantes.

Allí, delante de la fachada nos hicimos la obligada foto del grupo.  Seguimos hacia la Place de la Comedie, centro de la ciudad, donde se encuentra su majestuoso Gran Teatro. Desde allí nos dirigimos hacia la Place de Bourse (Plaza de la Bolsa), antigua plaza Real y considerada la más bella de la ciudad. Es como un abanico gigante de edificios estupendos, clásicos y elegantes que se abren hacia el Garona. Por su amplio bulevar de la orilla izquierda paseamos placenteramente, contemplando con envidia la gran cantidad de agua que forma el caudal del río, que permite la navegación  hasta allí mismo de grandes barcos de pasajeros.

Burdeos 1
Place de Bourse (Bordeaux)

Muy curioso nos pareció el gran “Espejo de agua”, por el que se puede transitar entre vapores acuosos que salen del suelo. Llegamos hasta el Puente de Piedra, que más que un puente parece un inmenso acueducto de arcadas que une una orilla con otra. Todo, bajo un sol extraordinario, nos hacía sentir una sana respiración y una sensación de que allí se debe vivir my a gusto. Muy cerca de allí almorzamos en el restaurante Le Chaudron.

La comida estuvo bien, con ensalada verde y jamón serrano con pastilla de mantequilla, filete de ternera con patatas fritas y de postre “l’ île flotante”, un dulce de merengue sobre lecho de natillas. Terminada la comida continuamos viaje hacia Tours, nuestro próximo destino. Durante el trayecto nos entretuvimos viendo la grabación de la comedia “Ninette y un señor de Murcia”, de Miguel Mihura, la cual había sido representada por nuestro grupo “Arredol Teatro” hace unos años. Así nos pudimos poner en antecedentes para que no nos ocurriera a nosotros en París lo mismo que le ocurrió al señor de Murcia cuando fue a París a pasar unos días.

29 DE SEPTIEMBRE

En Tours nos alojamos en el “Hotel Kyriad Tours”. Aunque un poco alejado del centro, la habitación era muy cómoda, no tan grande como en el anterior, y el desayuno que nos sirvieron fue muy completo. A las 8,15 h. de nuevo al autobús con dirección al Castillo de Chambord. Nada más llegar nos pudimos percatar, como en otras ocasiones, del gran poder de algunas monarquías. Se trata de un inmenso castillo renacentista, con 365 chimeneas y torres que recuerdan al Medievo, mandado construir por Francisco I a partir de 1518, y siendo terminado en 1545, dos años antes de su muerte, con el trabajo de más de 1.800 obreros.

Por si aún no fuera bastante ampuloso, su hijo Enrique II lo amplió y construyó la capilla. Y por si esto fuera poco, Luis XIV, como si no tuviera bastante con lo de Versalles, aún añadió posteriormente nueve nuevos aposentos. Después de muchas vicisitudes el castillo tomó el nombre con el que se le conoce, Chambord, porque Napoleón regaló el castillo al mariscal Berthier, conde de Chambord. El interior resulta un tanto austero, sin mucha decoración. Se nota que se empleaba generalmente para solaz y recreo de sus dueños, amantes de los caballos y de la caza.

Chambord
Castillo de Chambord

Terminada esta maratoniana visita, iniciamos el viaje de regreso hacia Tours, parando en primer lugar en Blois para almorzar. La comida fue muy apetitosa: Quiche de puerros, ternera guisada con pasta, y de postre, crema flotante, un flan muy bueno cubierto de caramelo.

Continuamos nuestra ruta hasta Amboise, hermosa ciudad a la orilla izquierda del Loira,  para visitar su admirable castillo, aunque no tan grandioso como el anterior de Chambord, lo cual agradecimos, ya que estábamos ya un poco exhaustos de fuerzas para caminar. Como dato a destacar, alberga la tumba de Leonardo da Vinci.

AmboiseVista desde el Castillo de Amboise

La jornada laboral no había terminado todavía, pues al llegar a Tours, y antes de retirarnos a nuestro hotel, hicimos la visita turística de su centro histórico. La ciudad está íntimamente ligada a la historia  del cristianismo francés, ya que se encuentra en el punto intermedio de la vía jacobea denominada “Vía Turonense”, que partiendo de París entra en España por Roncesvalles. Enseguida nos dimos de bruces con la “Place Plumerau”, centro del Viejo Tours, con sus cafés y terrazas abarrotados de gente, como suele ser habitual. Nos gustaron mucho sus bonitas casas con entramados de madera, que a algunos nos recordaron algunas localidades como Covarrubias y Frías, de la provincia de Burgos.

No era el momento oportuno, pero en alguno de estos cafés podríamos haber degustado sus “rillons” (torreznos). Alguien pensó si fueron importados hasta aquí por algún “soriano”. Cerca de la plaza, destruida en la Segunda Guerra Mundial, quedan tan solo dos vestigios de la basílica y abadía de Saint Martin del siglo XII: Tour de Charlemgne y Tour de L’Horloge. Continuamos un poco más adelante para visitar la nueva Basílica neogótica de Saint Martin, realmente espectacular. En su cripta se encuentran los restos de San Martín, llamado de Tours, el que compartió su capa con un mendigo. Seguimos nuestro camino hasta la Catedral gótica de Saint Gatien, de talla muy elaborada y espléndida, aunque un tanto deslucida por el deterioro del tiempo. Allí cerquita nos esperaba nuestro conductor, Toño, tan atento como siempre, para llevarnos al hotel, donde encontramos nuestro merecido descanso.

Casa típica de Tours                                Catedral de Tours

30 DE SEPTIEMBRE

A primeras horas de la mañana nos dirigimos hacia PARIS, pasando antes por VERSAILLES para visitar su grandioso palacio. Aunque allí nos esperaban dos simpáticas guías, Marta y Trini, durante el trayecto en el autobús Antonio nos puso un poco en antecedentes sobre  la historia de este palacio, por si a las guías se les pasaba por alto, como así fue. Nos contó que este “Château de Versailles” tiene su origen en el pabellón de caza que mandó construir Luis XIII y que luego su hijo, Luis XIV, el Rey Sol, convertiría en Palacio. Puso especial énfasis en decirnos que, según se cuenta, el nacimiento del niño, futuro Luis XIV, fue fruto de un milagro. Al parecer, Luis XIII no estaba muy interesado por las mujeres, y estuvo 20 años casado sin prole alguna. Encomendada su esposa al Manto de la Virgen nació el futuro Luis XIV.

Su padre murió cuando el niño tenía cinco años, por lo que el cardenal Mazarino –al parecer, se avenía más que bien con su madre- hizo de tutor del crío hasta que fue coronado en Reims a los 16 años. Casado cinco años después con la infanta española Mª Teresa de Austria, en 1660, arrasó el pabellón de su padre para construir el palacio, que fue aumentando de tamaño constantemente durante una “década prodigiosa”,  en la que el rey organizaba toda clase de fiestas y saraos fastuosos. Tal fue el capital allí derrochado que el país quedó arruinado. Y luego pasó lo que pasó, que el pueblo ya harto de tanta miseria, condenó a Luis XVI y a su esposa María Antonieta a morir en la guillotina en 1793.

Versalles

De Versalles podemos decir que la prime ra vez que lo ves te maravilla, y que la segunda no tanto; al menos ésta fue nuestra sensación. El palacio y aledaños son enormes, con su toque dorado tan frecuente sobre todo en sus rejas que rodean toda su extensión. El Rey Sol quiso construir un edificio enorme, donde acoger no sólo a su familia y amantes, sino a los nobles que le rodeaban, pues así tenía a todos contentos y se libraba de sublevaciones.

De entre sus aposentos destacaremos en primer lugar “el salón de los espejos”, un enorme espacio con arañas de cristal en el techo, columnas y estatuas, y mucho “dorado”, para formar un conjunto lujoso y fantástico, ya que con la pared izquierda llena de espejos, se consigue una luz especial que llega de los balcones que dan a los jardines. En principio aquella sala iba a ser una terraza, pero debido al frío de esa zona, el rey decidió cubrirla, quedando un salón abierto de vanos para que entrara el sol y la luz a raudales, que doblaba su sensación al reflejarse en la pared de espejos de enfrente.

Nos llamaron también la atención las habitaciones de las “madamas”, las hijas de Luis XV, apodado el “Vicioso”, debido a su desenfrenada vida. En ellas se puede observar lo aficionadas que eran ellas a la cultura y a la música. Se llamaban Adelaida y Victoria, y nos sorprendieron las medidas de sus camas, más anchas que largas, en las que tenían que dormir en posición fetal. Una hermosa arpa preside una de las habitaciones.

No pudimos visitar los jardines ya que teníamos hora reservada para el restaurante en París. Al final nos hicimos una foto de grupo con las dos guías, las cuales pusieron tal vehemencia en su relato que diríase que además eran actrices de teatro.

Terminado nuestro almuerzo en el Restaurante Rivoli, junto al Museo de Louvre, nos dirigimos hacia uno de los puentes más antiguos del Sena en París, “Pont de l’Alma”, donde tomamos el “Bateau Mouche”, en el que hicimos un trayecto de ida y vuelta que sirvió como toma de contacto para los que venían a París por primera vez de las múltiples maravillas que esta ciudad encierra.

El día había dado ya mucho de sí, así que nos retiramos en nuestro autobús al que iba ser nuestro alojamiento durante los tres días siguientes, el Hotel Ibis Paris Issi Les Moulinaux, como los anteriores muy confortable y agradable.

  Notre Dame de Paris                                 Le bateau Mouche

1 DE OCTUBRE

A las 11 de la mañana habíamos quedado con el guía, Fernando, para realizar la visita panorámica del París moderno y el monumental. Hoy es domingo y los domingos en París son “días sin coches”, con lo que se puede circular por la ciudad de 11 a 18 horas. La agencia no lo había previsto. Así que cambiamos de programa y dejamos la visita para el martes, día 3. Nos fuimos a ver la Catedral de Notre Dame. Nos gustó mucho a todos en general, ya que además de su espectacularidad, estaban celebrando Misa en latín, amenizada por una gran coral. Además Antonio en el autobús ya nos puso en antecedentes de las muchas vicisitudes por las que había pasado el estado de la catedral en diversas épocas, llegando a alcanzar un estado deplorable. Notre Dame se empezó a construir en el siglo XIII.

En el siglo XVII, triunfo del barroco, se demolieron numerosas capillas y el coro, se eliminaron las vidrieras de colores. Durante el reinado de Luis XVI se derribó la portada principal, destruyendo una obra maestra del gótico: el tímpano con el Juicio Final. Al estallar la Revolución en 1789, los revolucionarios saquearon el templo, se encaramaron en la fachada principal y derribaron las 28 estatuas de los Reyes de Judá, del A. Testamento, pues ellos creían que representaban a los Reyes de Francia. La Catedral llegó a convertirse en almacén de madera, en ella anidaban los pájaros que entraban por sus ventanales. En fin, menos mal que en el siglo XIX, las autoridades, entre ellas Napoleón, decidieron recuperarla y rehabilitarla para orgullo de la ciudad.

Después de pasar por la Sainte Chapelle hemos cruzado el Sena para ir a comer al mismo restaurante, el Rívoli. Por la  tarde  tuvimos tiempo libre para que cada cual hiciera lo que más le apeteciera, ya que había muchas opciones. Entre otras, visitar el Museo de Louvre, ya al ser domingo la entrada era gratis; por el contrario había que hacer tres horas de cola para intentar entrar. Un grupo bastante numeroso nos fuimos paseando por los Jardines de las Tullerías y continuamos hasta la Iglesia de la Magdalena. Su grandiosidad, sus columnas altas y estriadas y el frontón, nos hicieron pensar en estilo clásico, imitando a los templos griegos y romanos.

Desde allí continuamos hasta las Galerías Lafayette. Allí no compramos nada, porque los precios eran prohibitivos, pero nos quedamos boquiabiertos admirando el trabajo tan hermoso de cristal en la bóveda principal y los balcones de los distintos pisos que conforman el espacio. Nos dio la sensación de que estábamos en un Gran Teatro más que en unos grandes almacenes.

Église de la Madeleine                         Galeries Lafayette 

A partir de las seis de la tarde, ya podían circular los automóviles por París. Entonces, Toño nos recogió el Plaza de Concordia y nos llevó al Campo de Marte, donde estuvimos contemplando por la noche el monumento más emblemático de París:  la Tour Eiffel. Nos volvimos al hotel, pero los que tenían una gran ilusión por subir a la torre, tuvieron oportunidad de hacerlo.

Paris: Tour Eiffel

2 DE OCTUBRE

La mañana de hoy la dedicamos a visitar la colina de Montmartre con su impresionante “Basilique du Sacré-Coeur”. Fue una mañana muy entretenida y agradable, porque el lugar da para todos los gustos: para los amantes del arte, para los gozadores del ambiente de la calle, para compradores compulsivos… Y es que allí se puede encontrar de todo.

Aunque del nombre de Montmartre podríamos detenernos en otras explicaciones etimológicas, nos limitaremos al cristianizado de “Mont Martyrium”, ya que en esta colina fue decapitado el año 272 San Dnis, quien fuera Obispo de París y ahora es el Santo Patrono de Francia. La colina en la Edad Media fue una zona de conventos, y en 1589 Enrique IV se refugió allí durante el asedio a la capital francesa, en las Guerras de Religión. Monmartre era una antigua comuna francesa que fue anexionada a París en 1860, Hasta entonces tenía números  viñedos, trigales y pastos para la crianza de ovejas. En la actualidad es un barrio comercial con diversos cafés (Café des Moulins), y cabarets (Moulin Rouge, Lapin Agile).

En el barrio se encuentra también cementerio de Montmartre.  Pero el monumento más emblemático, sin lugar a dudas, es la Basílica del Sagrado Corazón. Allí es donde fuimos todos a parar nada más apearnos del funicular que nos subió hasta la cima. Su construcción fue decidida por la Asamblea Nacional en 1873, en homenaje a los numerosos ciudadanos franceses muertos durante la Guerra franco-prusiana. Construida exclusivamente con fondos de suscripción popular, la basílica tiene forma de cruz griega, adornada con cuatro cúpulas y el domo central de 80 m. de altura. Inspirada en la arquitectura romana y bizantina, con todo merecimiento, es uno de los monumentos más visitados de París.

 

    Sacré Coeur                                    Place du Tartre

Terminada la visita de la basílica y de la vecina iglesia de Saint Pierre, deambulamos por la entretenida plaza del “Tartre” y calles aledañas, donde abundan las tiendas de recuerdos, los artistas de calle, que sin pretenderlo por tu parte, se te ofrecen para hacerte retratos, caricaturas, etc. Mucho cuidado, si vais por allí, porque los hay “muy mediocres” que se hacen pasar por buenos. Os habla la voz de “inexperiencia engañada, por partida doble”.

 

Por la tarde, por fin, acudimos a la cita con nuestro guía local, Fernando, para realizar la esperada “Visita panorámica”, con el autobús. Estas son las notas que tomamos durante la visita:

  • Plaza de la Concordia: En principio se llamaba plaza de Luis XV, quien fue el que la mandó construir. Luego fueron guillotinados allí Luis XVI y Mª Antonieta. Y se pasó a llamar de la “Concordia”. ¿Curioso, no?  Luego, Napoleón trajo el obelisco central  desde Egipto, el cual viajó por tierra y por mar durante 6 años.
  • Iglesia de la Magdalena: Cuentan que María Magdalena vino a las costas del sur de Francia y fue su primera evangelizadora. Por ello se le dedicó este fastuoso templo, de estilo grecorromano, con 56 columnas.
  • Plaza Vendôme: La columna central es de bronce, la mandó colocar Napoleón imitando la columna de Trajano, en Roma. La plaza es de la época de Luis XVI. En ella se encuentra el Hotel Ritz. En él, por ejemplo, pasar una noche en la habitación que ocupó muchos años Coco Chanel, cuesta 22.000 €. Otro ocupante célebre del hotel fue E. Hemingway, cuando París estaba ocupada por los alemanes.
  • Palacio de la Opera: Fue mandado construir por Napaleón III y su esposa, Eugenia de Montijo (“la de Biarritz, ¿recordáis?). También mandaron construir la Avenida de la Opera,  para trasladarse más fácilmente desde el Louvre, donde vivían, hasta allí, ya que habían tenido un intento de atentado.

Hotel Nacional de los Inválidos

  • Basílica de Saint Denis: Como dato curioso de la misma nos contó el guía que allí están enterrados en una capilla Luis XVI y Mª Antonieta, ya que sus restos, después haber sido enterrados en una fosa común por los revolucionarios, fueron trasladados aquí  desde el cementerio de la Madeleine por Luis XVIII, que reinó después de época de la revolución. Este rey fue el último rey inhumado en la basílica, en 1824. El osario de los reyes contiene las osamentas exhumadas de las tumbas reales en la Revolución, agrupadas en 1817.
  • París: Ciudad de la luz: ¿Por qué este apelativo? Parece ser que París fue la primera ciudad tuvo luz eléctrica. Por otra parte, París se ha considerado siempre “la luz” de la libertad, de la igualdad y de la fraternidad.
  • Arco de Triunfo del Carrusel: Se encuentra en la llamada plaza del Carrusel, entre el museo del Louvre y el jardín de las Tullerías. Recuerda a Napoleón y sus batallas. Los caballos de la parte superior del arco los trajo Napoleón de Venecia, a donde habían llegado, a su vez de Constantinopla.
  • ¿Arde París? ¿Os suena esta frase? Parece ser que Hitler, además de otras muchas ideas perversas, tenía la obsesión de que, en el caso de que él perdiera la guerra, no debía quedar “títere con cabeza” en todo París. No estaba dispuesto a que la capital francesa cayera intacta en manos aliadas y llegados a ese extremo pretendía convertirla en un montón de ruinas; para ello dispuso que varias rampas de bombas volantes apuntaran contra París y que se preparara el gigantesco mortero Karl para bombardear la ciudad.  La destrucción de la ciudad fue evitada por  el general Von Choltitz, gobernador alemán de París,  que se negó a obedecer la orden de Hitler de destruir París.

Por orden de Adolf Hitler, el 25 de Agosto, por la mañana, cuando se enteró de que las tropas aliadas ya estaban dentro de la capital francesa, su ayudante en Rastenburg, llamó a Dietrich Von Choltitz, comandante de París, respondiendo a la llamada un secretario del cuartel general alemán, indicando que Choltitz se encontraba con el General Leclerc.

-Pero, ¿arde París? -preguntaron desde Ratenburg.
– ¿Cómo?
– ¿Arde París?- reiteró impacientemente el ayudante.
– No. Escuche:
El secretario volvió el auricular hacia la ventana abierta y en Rastenburg pudieron escuchar confusamente las notas de La Marsellesa y el alborotado repique de las campanas de París.

  • Hotel Nacional de los Inválidos: Luis XIV Hizo la promesa a sus soldados de que todo el que hubiera luchado por Francia no volvería a pasar penurias. Y creó el complejo de “Los Inválidos”, para los que se hubieran retirado del ejército y los que se habían quedado inválidos. Luego, Napoleón I fue desterrado a la isla de Elba; luego volvió a tomar las riendas del poder, y como fracasó, fue enviado a la isla de Santa Elena, donde murió. Después gastaron un millón de francos para traer los restos de Napoleón, y, además, la basílica anexa para enterrarlos allí. La bóveda exterior es de oro auténtico. También aquí están los restos de Napoleón II (“el Larguirucho”), hijo de Napoleón I y de segunda esposa, Mª Luisa de Austria. Éste vivió solo veinte años y Hitler lo mandó traer  de Austria para que yaciera junto a su padre. También está enterrado aquí José Bonaparte (Pepe Botella). Hoy día se encuentra aquí el Museo de la Armada. La estatua de Napoleón con la mano en el pecho que preside la fachada, es la que estaba en lo alto de la columna de la Place Vendôme.
  • Barrio Latino: Es el barrio donde se encuentra la Universidad de la Sorbona. Se llama así porque aquí venían gentes de toda Europa, y la lengua que utilizaban para entenderse era el latín. Hoy día está allí la Facultad de Letras. Aquí está enterrado el Cardenal Richelieu. En el cercano Panteón, yacen los restos de, entre otros, Madame Curie, Voltaire, Rousseau, Víctor Hugo…
  • Jardines de Luxemburgo: Terminamos nuestra visita panorámica de París en  Los Jardines de Luxemburgo, apodado familiarmente “Luco”. Son un parque público parisino de 22,45 ha, situado en el VI Distrito. El Luxemburgo es el jardín del Senado francés, cuya sede se encuentra en el palacio de Luxemburgo. No pudimos verlos más que desde fuera ya que acababan de cerrarlos.

3 DE OCTUBRE

A las 7 de la mañana, después de haber pasado unos días maravillosos en agradable compañía en “Ciudad de la Luz”, iniciamos nuestro regreso que iba a ser bastante largo y de un tirón, pero lo llevamos con tranquilidad y entretenidos durante todo el viaje. Nuestra parada más larga fue para almorzar, en Saintes,  no muy lejos de Burdeos; una excelente comida para despedirnos con buen gusto de Francia.

Almuerzo en Saintes

Sobre las 11,15 horas de la noche llegamos a Zaragoza, después de cuatro paradas en ruta y un tiempo para comer como hemos dicho antes. Hemos de añadir, al final de nuestro relato, que la gente del grupo sin excepción se portó de maravilla, cumpliendo con puntualidad los horarios a seguir, y aguantando un viaje de vuelta difícil, por lo largo, de una forma estupenda y animosa, ya que cuando les preguntábamos si estaban cansados, por si hacía falta hacer una parada, todos respondían: “No, no, adelante, seguimos…”. O sea que “CHAPEAU”, como dirían nuestros vecinos franceses, para todos nuestros amigos del grupo.

Y nada más. Fue un viaje estupendo, lleno de HISTORIA (con mayúsculas), pues mucho es lo que hemos aprendido de la historia de Francia, y de su relación con España también. Nos hemos traído algunos “souvenirs” de allí. Pero lo que sí se nos ha quedado impreso es un sentimiento que, como en la película Casablanca, nos hace pensar que…

Siempre nos quedará París… para volver

foto grupo final
El grupo en Versalles

¡Hasta el próximo viaje!

 

Un comentario en “Burdeos, París, Loira y más – Estuvimos

  1. Felicidades con vuestros textos y fotos me parecía que estaba con vosotros en el viaje. He aprendido muchas cosas que desconocía y prometo repetir vuestro viaje con mi familia. Muchas Gracias 😘

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